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FEDERACION UNIVERSITARIA PRO INDEPENDENCIA - CAPITULO DE MAYAGUEZ
Principios

XXV CONGRESO F.U.P.I. PRINCIPIOS POLÍTICOS

-LA LUCHA POR LA INDEPENDENCIA Y EL SOCIALISMO

La FUPI se declara una organización socialista e independentista. Somos jóvenes antiimperialistas, reconocemos la lucha de clases existente, y enmarcados en ésta, reclamamos nuestra soberanía. Queremos un Puerto Rico libre porque es derecho de todos los pueblos gobernarse a sí mismos. No jerarquizamos ni priorizamos la independencia sobre el socialismo o viceversa, sino que vemos ésta como una lucha sola. Lucha ardua pero imperativa para nosotros los jóvenes revolucionarios.
La Federación Universitaria Pro Independencia afirma su posición de combatir el colonialismo amparándonos, tanto en nuestro derecho inalienable como nación a nuestra independencia, como en el derecho internacional reconocido. Como colonia de los Estados Unidos, sufrimos de una total dependencia económica, política y jurídica, evidenciada por medio del control de asuntos de defensa, ciudadanía, relaciones exteriores, migración, moneda, correos, comunicaciones, comercio exterior, transporte aéreo y marítimo, parques, reservas y recursos naturales. Además, el gobierno federal puede imponer leyes de manera unilateral.
Nuestra dependencia a Estados Unidos imposibilita el desarrollo de una economía nacional. Asimismo, la agricultura es prácticamente inexistente, frustrando toda posibilidad de autosuficiencia. Los sueldos son miserables, obligando a los puertorriqueños a emigrar en busca de un mejor futuro. Los trabajos disponibles son como dependientes en mega tiendas o cadenas transnacionales que ofrecen trabajos a medio tiempo para evadir responsabilidades patronales. Mientras, la economía subterránea es la que ha mantenido al País a flote, pero a un alto precio. Y es que ésta destruye nuestra calidad de vida, siendo el consumo y trasiego de drogas nuestro mayor mal, enfermando y criminalizando a nuestra gente, y enriqueciendo a políticos y grandes empresarios impunemente.
La independencia de Puerto Rico no es simplemente para que los puertorriqueños se gobiernen bajo el sistema capitalista, en el que los ricos gobiernan a los pobres bajo explotación. Terminaríamos siendo una neocolonia de los Estados Unidos, que bajo la fachada de soberanía, dependería de facto de la política y economía del imperio. Este imperialismo que invade a nuestros hermanos en América Latina, Asia, Medio Oriente, África, y en menor medida, Europa, los puertorriqueños lo hemos experimentado por muchos años. Nuestra mentalidad colonizada ha facilitado que la intromisión sea parte de nuestra cotidianidad, marcada por el bombardeo del mercado que promueve una estética occidentalista, en la que el referente es la vida a la americana, en contraposición a nuestra cultura caribeña y antillana. Sin embargo, nuestra cultura resiste y es esa cultura nuestra, la que sacó a la marina de guerra de los Estados Unidos de suelo viequense. Diversas formas de lucha se utilizaron, pero fue el pueblo el que de manera radical, y en repudio a las posiciones reformistas del gobierno y de los partidos de centro-derecha, dio el golpe a la infraestructura militarista estadounidense en la Isla. Puerto Rico nuestra nacion sigue resistiendo al aparato militar y a la ideología homogenéizante.
Somos jóvenes socialistas porque creemos que la sociedad debe refundarse sobre bases de igualdad y solidaridad entre los individuos que la componen. El neoliberalismo es una vuelta al imperio del mercado donde las barreras nacionales caen para el libre flujo del capital, y los gobiernos se limitan a fungir como estado policial. Las tendencias neoliberales apuntan a una polarización social ante los sectores poseedores y los desposeídos, desarrollando desde su ceno, el sistema capitalista, un proceso que definitivamente pondrá de manifiesto las más cruentas luchas entre los sectores antagónicos en nuestra sociedad. Las relaciones entre explotados y explotadores, en nuestros días, toma un carácter más marcado ante las dinámicas gerenciales y desreguladores del capital, resumiendo estas dinámicas en el enriquecimiento de las minorías a cuenta de las mayorías.
Trabajar por un Puerto Rico socialista significa luchar por una educación, salud, vivienda y alimentación gratuita, accesible a todos con igualdad y excelencia. Como juventud universitaria, nuestro marco de acción inmediato es la universidad, y es desde ella, que buscamos llevar nuestra visión de lo que debe ser nuestro Puerto Rico. Buscamos crear una nueva hegemonía social que sustituya la ideología del capital. Sabemos que para ese cambio de ideología hay que acabar radicalmente con todos los espacios donde ricos oprimen a pobres y asumir así el control de esos espacios.
No observamos el camino al socialismo como una búsqueda utópica o ideal. El socialismo al cual aspira la FUPI es uno que garantice un proceso democrático, en sus manifestaciones más radicales. Un socialismo que fomente el pluralismo y la diversidad, que reconozca la disidencia, que rechace el dogmatismo, que no sea autoritario, que garantice las libertades civiles individuales, que fomente la libertad de expresión y organización, una mejor calidad de vida, que no fomente las doctrinas militaristas; un socialismo con gran capacidad de transformación ante la adversidad y que reconozca la necesidad de un desarrollo económico sustentable.
Hoy, la izquierda se mantiene debilitada y fragmentada; nosotros buscamos la unidad en la acción para adelantar nuestra lucha y nos valemos de la crítica y la autocrítica como el instrumento para aprender sobre las experiencias políticas ganadas en el camino a la independencia y el socialismo. Además, entendemos que la aspiración socialista más alta debe ser la creación de un ser humano nuevo, que sus valores más altos sean su capacidad para amar, para ser solidario y que reconozca la necesidad de convivir en una sociedad que esté unida por lazos de cooperación y no de dependencia. Entendemos que estos cambios conllevan una ardua lucha, pero unidos al pueblo, confiamos en alcanzar la victoria.

-LA LUCHA POR LA AUTONOMÍA Y DEMOCRATIZACIÓN UNIVERSITARIA

En estos momentos históricos, la Federación Universitaria Pro Independencia quiere y tiene que puntualizar la lucha por una universidad democrática, gratuita y de excelencia acoplada a la realidad actual del pueblo puertorriqueño. Dirigimos nuestros esfuerzos contra la realidad colonial y enajenante de la educación universitaria.

Hoy día, la educación está al servicio de los intereses neoliberales de las empresas transnacionales, proveyendo los técnicos, funcionarios y el personal necesario para garantizar los intereses económicos de las empresas y el funcionamiento del complejo militar-industrial estadounidense.

El hecho de que los destinos de las instituciones universitarias están ajenos de la participación real y efectiva de sus componentes - estudiantes, empleados docentes y no docentes - es prueba clara de la ausencia de autonomía universitaria y cogobierno. La elección de los puestos administrativos de la Universidad no reside en la comunidad universitaria, sino en el Estado que influencia los procesos para favorecer sus intereses político-partidistas y de capital; además, de imponer que lo que se estudie, lo dicte el mercado.
La presencia militar de Estados Unidos en nuestros centros de educación superior es inaceptable. Esta presencia entorpece el proceso educativo, pues las ciencias militares fomentan la sumisión y laceran el sentido crítico del estudiantado. Un ejemplo histórico de esta presencia es evidente en programas como el Reserve Officer Training Corps (ROTC.).
Debido a nuestra situación colonial, en Puerto Rico se aplica la Enmienda Salomón del gobierno federal. Ésta dispone que los jóvenes que pretendan obtener asistencia económica federal deberán inscribirse en el servicio militar selectivo y presentar evidencia de ello o de las razones por las cuales están eximidos de hacerlo. Esto se debe a la inexistencia de educación gratuita superior y a la ausencia de ayudas gubernamentales efectivas.

Un fenómeno sumamente negativo es el hecho de que, proporcionalmente la mayoría de los estudiantes que ingresan a las universidades del estado provienen de las escuelas privadas del país. En cambio, en las universidades privadas la situación es inversamente proporcional. Esto se debe a una combinación de factores: la mediocridad del sistema público de educación secundaria del país, el entorno hostil que permea el proceso educativo en dicho sistema público y finalmente, los elevados criterios de admición que tiene las universidades del estado en contra posición a los criterios más flexibles (por responder a intereses comerciales) que aplican las universidades privadas. Al ser privada la universidad, los estudiantes se enfrentan con la limitación de su derecho de expresión, tanto en el interior de los salones de clases, como en el resto del campus.
Creemos firmemente que la educación superior impartida en la universidad del pueblo de Puerto Rico debe ser gratuita, accesible y de calidad. Además, señalamos que la mayor parte del conocimiento que se imparte en la universidad, salvo raras excepciones, es de carácter bancario y especializado. Éste responde a la lógica de profesionalización de las disciplinas y su acomodo en el capital. Responde, además, a ciertos posicionamientos político-prácticos tanto de los teóricos, las disciplinas, como de los profesores. Ante ello, consideramos que la Academia debe proveer el espacio de debate en el proceso de aprendizaje y de elaboración de los saberes.

Asimismo, nos reafirmamos en la lucha por mayores poderes de decisión para los estudiantes dentro de las estructuras de poder en la UPR. Siempre, hemos reclamado participación en la toma de decisiones dentro de la universidad, a pesar de que un sector amplio de profesores se opone a nuestro avance. Hoy día, es imprescindible exigir presencia estudiantil en todo foro que delibere algún asunto universitario, pues los administradores de turno han probado que el verdadero interés que los mueve está muy lejos de lo que le conviene a nuestra universidad.

-LUCHA POR LA EQUIDAD ENTRE LOS GÉNEROS

Nuestra sociedad es una que promueve los ideales del discurso patriarcal. Entendemos por esto: que la superioridad del hombre es algo construido y no naturaleza del hombre en sí mismo. Tanto hombres como mujeres reproducimos estos entendidos en nuestra cotidianidad, en muchas ocasiones, inconscientemente.

La construcción del hombre, en una sociedad patriarcal, caribeña y latinoamericana como la nuestra, parte de las diferencias fisiológicas de carácter biológico que dan paso a las subjetivas. Estas subjetividades son, entre otras, el hombre como ente de poder, control, autoridad, conocimiento, fuerza, responsabilidad, protección, mesura, pero también, agresividad. A la mujer, se le construye, en contraposición, viéndose ésta como sumisa, pura, débil, y hasta histérica. Aquel o aquella que no se someta a su respectiva categoría pagará el precio con la marginación.

Aunque hay un aparente consenso socio-cultural sobre el cómo deben ser el hombre y la mujer, sabemos que en la práctica cotidiana estas fronteras son flexibles y estas categorías están en una constante reconstrucción. Sin embargo, es amparándose en estas construcciones patriarcales de género que la sociedad, se vale para legitimar la marginación de individuos y/o grupos. En el hogar, en el salón de clases, en los trabajos y en los espacios públicos, hay un juego de poder del que ninguno está exento, donde unos marginan, humillan, explotan, reprimen y degradan al otro por cuestión de género. Mujeres y hombres indiferentemente de su orientación sexual se han mantenido resistiendo a las clasificasiones limitantes de esta sociedad.
La Federación Universitaria Pro Independencia, ante esta realidad, declara la igualdad de derechos y deberes en el aspecto político, cultural, social y de orientación sexual. Las consecuencias de la represión machista no sólo afectan a la mujer, aunque sea ella la que directamente se vea afectada.
El rechazo por género en ocasiones se debe a la implantación de la moralidad por religión, el status quo y el machismo. Amparándose en esta moralidadel estado hasta se ha inmiscuido en la intimidad entre individuos. Un ejemplo fehaciente del coloniaje impuesto al pueblo puertorriqueño es que una de las normas jurídicas de más avanzada (la descriminalización de la sodomía) que se ha aplicado en Puerto Rico ni siguiera surgió del Senado colonial, sino de un tribunal supremo norteamericano ultraderechista y ultra conservador. Esto muestra que tanto en la lucha por la equidad entre los géneros como toda aquella lucha por la justicia social se debe dar revolucionando los pilares moralistas y conservadores sobre los que nuestro pueblo está fundamentado.
Es necesario comprender que como jóvenes socialistas y antiimperialistas la lucha por la equidad entre los géneros es parte integral del proceso revolucionario. Esta es una batalla que, a pesar de estar vinculada al problema de clases, trasciende a ese conflicto. Si tomamos por ejemplo las luchas que se han dado a nivel global en contra del capitalismo, podemos observar que no necesariamente esto ha llevado a la culminación del patriarcado. Hoy día entre los mejores intereses del sistema capitalista figura la promulgación y el auspicio del patriarcado desde una perspectiva reformista. Asi las empresas y el gobierno intentan aparentar mayor igualdad mediante la acción afirmativa, la legislación y empleo a favor de los géneros marginados pero siempre resguardando ese conservadurismo ortodoxo y arcaico. Reconocemos sin embargo que el capital no discrimina por razones de género para maximizar el consumo.

Por esto, la F.U.P.I. entiende que la lucha de clases y la búsqueda de la igualdad social debe ir de la mano de un cuestionamiento, de la crítica y combatividad del discurso del patriarcado. De este modo, revolucionaremos no tan solo el sistema socio-económico y político, sino la ideología patriarcal. Tenemos que luchar por la que es una de las mas difíciles gestas de nuestra cotidianidad.

No podemos negar que existe una convergencia total entre las cuestiones de clase y género. En todo ámbito social, económico y político, se manifiesta las diferencias entre los distinto géneros. Y es por esto, que asumimos una postura de justicia social y libertad de expresión. La FUPI cree en la equidad entre los géneros, ya que entendemos que la lucha revolucionaria se tiene que dar en todos los frentes posibles para, de esta manera, poder construir una sociedad más justa y equitativa.

-LA LUCHA POR LA JUSTICIA AMBIENTAL

La Federación Universitaria Pro Independencia entiende que, en el proceso de luchas reivindicativas, excluir o mantener al margen los disturbios o cambios que afectan en gran medida el balance ecológico, tanto de nuestra patria como del planeta, atenta contra nuestros mejores intereses revolucionarios. Es por esto, que nos comprometemos a contribuir con el desarrollo educativo, en beneficio de una conciencia colectiva, para frenar el adelantado proceso de degradación ambiental. Sobretodo, siendo éste un problema que es el resultado de una planificación mundial para el privilegio de los países ricos. La explotación de los recursos naturales y el desarrollo desmedido para los intereses de los países imperialistas han provocado cambios irreversibles en el planeta. Aunque estas prácticas no son responsabilidad particular de una sola nación, sí se puede identificar que son inducidas por las fuerzas del mercado de competencia global
La explotación de los recursos naturales, llevada a cabo por países imperialistas sobre países subdesarrollados, se debe a la necesidad de materia prima, los bajos costos de producción y el aumento del consumo fomentado por la política de globalización neoliberal. Esto causa la extrema pobreza y contaminación ambiental de países pobres, mientras que países como EE.UU. pueden guardar sus recursos y vivir de los recursos de otras tierras extranjeras.
En el aspecto económico, el gobierno busca convertir a Puerto Rico en un gran complejo turístico en donde las ciudades estén llenas de centros comerciales y donde el consumismo sea el pan de cada día. En cuanto al aspecto militar, la manifestación imperialista que se desarrolla sobre nuestra nación se ejemplifica en nuestra isla municipio de Vieques, la cual fue bombardeada y destrozada por más de 60 años. Ésta hoy lucha por recuperar todos sus terrenos y por la descontaminación de los ecosistemas marinos y terrestres. Las leyes no parecen aplicar a la marina de guerra en la destrucción ambiental ni en la alta incidencia de cáncer en Vieques, más alta que en cualquier otro municipio de la isla. De igual manera sucede en otros paises donde existen instalaciones de practices militares donde hay un alto riesgo de contaminación ambiental que afectan el medio ambiente y a las poblaciones circundantes.
Sabemos que todos estos proyectos y planes que se dan dentro de nuestro marco afectan la estructura, función, relaciones y patrones que posee nuestro ambiente. Por ello, tenemos que radicalizar el problema. Exigir y llevar a cabo un desarrollo sustentable que no sobre explote los recursos renovables, sino que los utilice moderadamente, dándole oportunidad de regenerarse. Tenemos que fomentar una verdadera educación ambiental en la que el individuo entienda y se relacione con su medio ambiente. Asimismo, debemos fomentar y utilizar planes que han sido descartados y aplazados por los gobiernos de turno tales como los de reducción, reutilización y reciclaje de productos y desechos. Por ultimo terrenos como el Yunque, Vieques, las zonas del Karso deben ser devueltos a las comunidades para que la administren para el mayor beneficio del pueblo puertorriqueño.
Entendemos que los seres humanos somos parte integral de la naturaleza, y el daño que se le cause a la misma nos afecta a todos. Por lo tanto, condenamos las prácticas destructoras y asesinas en nuestra tierra por entender que son una agresión descarada a nuestras vidas. Exigimos justicia ambiental, que se proteja y defienda la naturaleza y que se haga responsables a los ultrajadores de la misma. Es nuestro deber hacer nuestra la lucha ambiental como parte fundamental de la nueva sociedad a la que aspiramos.

-LA SOLIDARIDAD INTERNACIONAL
esos que luchan, no importa dónde, son nuestros hermanos
Camilo Cienfuegos

La Federación Universitaria Pro Independencia cree firmemente que la solidaridad entre los pueblos es indispensable en nuestra lucha política. El proletariado puertorriqueño, parte del proletariado mundial, es víctima de la explotación propiciada por la corriente económica neoliberal. La integración de los pueblos, y el establecimiento de lazos solidarios y de hermandad, será el camino a seguir para derrotar ese enemigo en común al que se enfrentan los pueblos: el capitalismo. La FUPI como organización socialista está comprometida con las luchas reinvindicativas, no sólo para Puerto Rico, sino para el resto del mundo.
Es necesario que creemos empatía con otras naciones que sufren injusticias. Es indispensable concienciarnos como pueblo sobre los acontecimientos que ocurren en otras partes del planeta, ante el proceso de desinformación al que somos sometidos mediante la propaganda oficialista. Es imperativo internalizar que los acontecimientos internacionales repercuten directamente en nuestras vidas. Por tal razón, es nuestro deber revolucionario solidarizarnos con cualquier pueblo oprimido, pues la lucha por la justicia sobrepasa las fronteras.

Ante todo esto, nuestra propuesta es globalizar el socialismo en contraposición a la realidad actual. La FUPI cree en una verdadera integración entre los pueblos, no en la asimilación y subordinación de éstos ante el capitalismo. Este modelo económico conduce al acrecentamiento de la brecha entre ricos y pobres. Sólo a través de la lucha internacionalista, con la aportación de cada pueblo desde sus particularidades y según sus posibilidades, se podrá frenar el avance de un sistema económico que desembocará irrebatiblemente en la destrucción de la humanidad.

Ante esta situación, la FUPI no puede hacer menos que reafirmarse en la decisión de contribuir cada vez más efectivamente al desarrollo de esta solidaridad, al nivel que nos permita nuestra realidad material como estudiantes universitarios. Es necesario que nuestra organización siga siendo instrumento de educación para los jóvenes de lo que sucede a escala mundial ante las mentiras de las empresas que controlan los medios de comunicación que sirven para la desinformación de nuestro pueblo y para los grandes intereses del capital.

-LA UNIÓN DE LAS FUERZAS PROGRESISTAS

Las luchas y reinvidaciones políticas económicas, sociales y culturales con las que trabajamos solo las obtendremos con acciones concertadas en unión de compañeros y organizaciones de avanzada. Para lograr avances considerables, quienes luchamos por causas justas no podemos pasar desperdigados. La ineficacia de la unión de los personalismos, de adelantar agendas individuales y de obstaculizar trabajos ha quedado demostrada a lo largo de nuestra historia. Ejemplo de ello, ha sido la lucha por la liberación nacional. Sin embargo, es en los momentos de unidad como movimiento independentista en los que juntos hemos podido enfrentarnos con éxito al enemigo común. Tanto en la lucha por la liberación nacional, así también en las diferentes luchas en las que participaremos, estamos comprometidos con la unidad de las fuerzas progresistas.
Entendemos por unidad de las fuerzas progresistas: los esfuerzos encaminados a crear lazos de trabajo con organizaciones o individuos que luchan por causas que consideramos legítimas. Pero unidad no significa uniformidad de ideas y formas de trabajo. Unidad es encontrar los puntos en los que coincidimos y trabajar en conjunto sobre esos puntos. Buscando la unidad no debemos buscar imponernos, sino buscar que la causa por la que luchemos se imponga.
A continuación, se mencionan los puntos más relevantes en cuanto a la unidad y solidaridad de la FUPI con las fuerzas progresistas.

Sobre la unidad obrero-estudiantil

La capacitación ideológica y organización del movimiento obrero es sumamente importante porque su lucha es reflejo del sentir del pueblo. Sin embargo, como en toda sociedad donde surgen esfuerzos reivindicativos, es imprescindible la participación de otros sectores. Es en este sentido de acumulación de fuerzas, que la participación estudiantil cobra vital importancia.
Como grupo social, tenemos nuestras particularidades, pero desempeñamos una función formando parte estructural de la clase trabajadora. Este dinamismo que nos rodea es el que nos permite plantearnos valores concretos de lucha. La oposición a medidas neoliberales como la privatización de servicios esenciales públicos, dentro y fuera de la universidad, la lucha por mejores condiciones y derechos laborales son nuestro deber. Ejemplo de esto ha sido el ámbito universitario en el cual los trabajadores en la mayoría de las ocasiones se han solidarizado con los reclamos estudiantiles. Por todo esto, vemos en la unidad obrero-estudiantil una condición necesaria para el triunfo final del proletariado sobre la burguesía.

Sobre las luchas comunitarias

La FUPI identifica la gestión organizada como una de sus banderas de lucha. El fomentar y colaborar con toda iniciativa organizada en las comunidades marginadas de Puerto Rico es uno de los compromisos de nuestra organización. Al referirnos a las comunidades incluimos tanto a la físico-geográficas como a las diferenciales (ejemplo: nacionales, extranjeros, homosexuales, lesbianas, etc.)
Entendemos que:
1. Sus integrantes deberán identificar las necesidades que les apremian y definir su lucha.
2. Este sector en contra hegemonía con el Estado debe reclamar poder sobre aquello que tenga que ver con su cotidianidad y futuro.
3. En la actualidad, la oposición al sistema que nos domina y reprime ha sido conducida normalmente por el esfuerzo comunitario organizado.

Sobre los métodos de lucha popular
Apoyo y solidaridad con los movimientos armados y clandestinos

Utilizar las armas para lograr la independencia es un derecho que tienen los pueblos colonizados. Este derecho es reconocido por la comunidad internacional, incluyendo al propio gobierno estadounidense. Afirmamos que para conseguir una plena liberación nacional, la lucha se tiene que extender a todos los frentes revolucionarios. Históricamente, los movimientos armados de liberación han realizado una labor de autodefensa del pueblo. La FUPI apoya el uso de la violencia para conquistar la soberanía nacional y el socialismo. En Puerto Rico, la lucha armada ha sido uno de los métodos más efectivos para generar crisis al imperialismo. El trabajo público revolucionario ha sido y será completamente vulnerable ante el esfuerzo represivo de los imperialistas. Por eso, el desarrollo de una lucha armada nos enseña en nuestra propia historia que se es más efectivo desde la clandestinidad.

Solidaridad con los diversos métodos de lucha civil

Nuestra organización está comprometida y es solidaria con cualquier movimiento de iniciativa que salvaguarde los mejores intereses colectivos puertorriqueños, siempre y cuando estén fundadas en los principios revolucionarios. Respetamos a los compañeros que creen en la utilización del voto como herramienta de liberación nacional, mas afirmamos que las elecciones, en un sistema colonial como el nuestro, solo han servido para fortalecer dicho sistema. En estos momentos históricos reconocer y legitimar mediante el voto la presencia y domino imperial norteamericano en todos los ámbitos nacionales, no es forma de articular una avanzada de lucha revolucionaria. El retraimiento electoral es una alternativa para denunciar la condición colonial.
Por otro lado, la utilización de la desobediencia civil ha sido un arma poderosa para nuestro pueblo; este método de lucha aplicado revolucionariamente colocaría al pueblo en la ofensiva y en situación de imponer sus condiciones.
También nos solidarizamos con los artistas, aquellos que desde las artes aportan a la resistencia antiimperialista, impidiendo la transculturación de nuestros pueblos, lo que sin lugar a dudas, hubiese hecho más fácil la hegemonía imperialista.
Finalmente reconocemos la validez de estos métodos de lucha civil tales como el boicot a la producción, la huelga contributiva, el boicot electoral, desobediencia civil, la resistencia artística y cultural, entre otras formas de resistencia.

Sobre la lucha estudiantil y universitaria

Reconocemos la singular importancia de la unidad entre los diversos sectores de la comunidad universitaria -empleados no docentes, profesores y estudiantes- para impulsar las luchas por la autonomía y el co-gobierno universitario. ¿Quién más capacitado para solucionar los problemas de la universidad que quienes la componemos? Nuestra acción coordinada genera la fuerza para ir coartando el poder que ostentan los administradores universitarios, e ir, cada vez más, trasladando ese poder a nuestras manos.
La creación y fortalecimiento de los consejos de estudiantes es de vital importancia. Los consejos como órganos representativos de los universitarios deben servir como cuerpos canalizadores de las diversas inquietudes del estudiantado para encaminarnos hacia la organización de niveles superiores de participación estudiantil.
Pretendemos no limitarnos a regiones, sino extendernos a todos los rincones nacionales. Esto implica la adaptación de esta lucha a diferentes realidades; comenzando por las universidades privadas que implementan un mayor control sobre el estudiantado, impidiéndoles el derecho elemental a la expresión y a la organización pública.

La FUPI reserva especial atención para la organización del movimiento estudiantil en las escuelas secundarias. Es en las escuelas que podremos llegar a estos jóvenes que de otra forma no tendrían ningún acercamiento a las luchas reinvindicativas que desarrollamos. Por lo tanto, la FUPI fomentará y colaborará en el desarrollo de la Federación Estudiantil Pro Independencia(FEPI).